viernes, 5 de abril de 2013

Algo grave nos está pasando



Cuando llegue a Puerto Gaviota por primera vez en los años 90 era un punto de ebullición en el litoral de Aysén, todo era actividad, ir y venir de botes, bultos y personas, se respiraba pesca por todos lados y sueños de futuro.
Hace 3 años vine en busca de las opciones que había para visitar esta localidad perdida en la Isla Magdalena y donde uno podía alojarse y  enterarme de sus atractivos. Fui recibida a la subida del muelle por Johanna Briones, una hermosa joven con tres hijos, una casa bella donde se siente el esfuerzo y el deseo de construir hogar, junto a la voluntad de ofrecer lo mejor que nos brinda la zona.
Con la visita, la conversa y ponerme al día de los atractivos: pajareras, loberas, seno Pangal, las Compuertas, Puerto Amparo;  de la disposición a guiar a los viajeros; de la emoción que sentían los visitantes al poder ponerse en contacto con la naturaleza, el recibir una merluza recién pescada o el recoger con la marea los locos. ( Es muy difícil describir esta emoción porque es compartida y múltiple ya que contiene la afirmación que no estamos del todo locos, otros también se admiran y gozan con lo nuestro; y lo podemos compartir, y produce alegría y gozo, y y y y en fin, una riqueza que alegra el alma en el compartir tan duradera, que consuela en el largo invierno y deja un recuerdo imperecedero en los involucrados).
De los atractivos vinieron los visitantes; algunos extranjeros que se fascinaban con los productos del mar y tener la experiencia de un pescado saltando, de los chilenos, que la mayoría venía por trabajo y un capítulo aparte fueron las autoridades que de tanto en tanto se veían forzadas a cumplir las visitas de rigor, aprovechaban de comer pescados y locos, hacían promesas, sembraban sueños y apenas se embarcaban se borraba todo como un sueño hasta la próxima visita, lo que se ha vuelto endémico. Lo más sabio era ignorarlo porque hacerse ilusiones era darle alas a las desilusiones, por ello en el litoral se ignora sistemáticamente toda propuesta política reduciéndose a preguntar que ofrecen y cuanto aportan en pesos. Lo demás resulta superfluo.
De la casa, se estaba haciendo la chimenea, la planta para procesar pescado (a nivel familiar) ya que el ISA  había quitado una fuente importante de trabajo en los hospedajes con las lanchas con “habitabilidad” y las salmoneras aprovecharon la oportunidad para dejar menos recursos en la zona, abaratar sus costos y ofrecer peores empleos. Lo que había sido un puesto de enlace para el personal que daba prosperidad a sus habitantes pasó a ser el destino de los eventuales funcionarios públicos que tenían que cumplir sus objetivos lo que resultó insuficiente para mantenerse.
Tome esta foto cuando salían de Gaviota a comprar y hacer trámites para crecer, (cosas imposibles en Gaviota) como sale la gente cargada como pilchero para hacer sus intercambios y jamás me imaginé que a la vuelta de dos años los vería partir rumbo a Concepción con sus tres hijos.
No tuve el valor de despedirlos, pensaba en Jade que soñaba con tocar las toninas (variedad de delfines), acostumbrada a mirar el mar y rodeada de sus bosques. Recordaba mi partida de la Magdalena y no dejo de pedir que otras tierras la encanten y la hagan reír como la sentía aquí. ( a mi, la Magdalena nunca pudo curarme de espanto,  una parte de mi alma echó raíces en ella y ha sido siempre mi hogar sin importar que tan lejos este)
Se acabaron en Gaviota las pizzas congrio, los mariscales, las merluzas en todas sus preparaciones, una emprendedora que se pierde, una oportunidad para Gaviota que vuela.
Cuando tome la decisión de venirme a Gaviota recordaba las fotos que tomaron los chicos de OPD de los niños, se veían tan pulcros, ordenaditos y sonrientes que me dieron la certeza que había riqueza humana incalculable.” Si los chicos se ven así todo es posible!!”
Sentía que la Magdalena clamaba por la esperanza que los niños traen de futuro, por sus risas y su alegría, que quería abrirse a la vida.
Hoy hay un niño en la escuela.
Se respira abandono bajo un verano esplendoroso, no faltan los que traen aspirinas y el mar me acuna.
Es la Magdalena que sigue su curso inconmovible al ritmo de la naturaleza en la Patagonia chilena.

Es hospedaje sigue dando albergue a cargo de doña Galy (Galicia Alvarado) a la subida del muelle con pensión completa.

lunes, 25 de febrero de 2013

Monumento a los Sueños



Ayer tuve la ocasión de visitar lo que fue Lodge Isla Magdalena, el lodge más caro de la Patagonia según lo anunciaba Emol, servicio cuatro estrellas y todo  lo que ello comprende. Una página Web espectacular, una vista del volcán Maca y del valle Uspallante maravillosa, senderos elaborados que te introducen a nuestros bosques con mucho ciruelillo, unos pangues inmensos todo impregnado con los olores del bosque y del mar, con el aura de un cementerio olvidado de todos aquellos que un día soñamos lo mejor para la Magdalena.
En el verano de 1966 siendo una cría de 11 años recibimos la visita de don Hernán Contreras quien en ese entonces contaba con un motor “Arquímedes” fuera de borda de 15 caballos y nos invito a su campo “LOS RODADOS de GRAFFER”.
El era vendedor de calzado y tenía un reparadora en Puente Alto, pero llegado el verano lo encontrábamos en Puerto Cisnes planeando los adelantos que haría ese año, con sus planes y sueños de la siembra de pasto de tal o cual variedad con lo que se volvió un experto, la introducción de tales o cuales animales, cuidador etc. y yo diría un maestro del entusiasmó y de la locura por este territorio.
Así, pues llegamos un día soleado a los rodados, hicimos campamento con la vela y me entregaron como a todos los que participamos una bolsa de saco harinero con una mescla de semillas de pasto que debía ser sembrada  rodado en los espacios libres entre los ciruelillos y partimos cerro arriba haciendo la tarea encomendada.
Cuando llegamos arriba tuve el privilegio de ver en toda su extensión el valle del Uspallante sembrado de palitos de fósforos, presencia del ciprés de las Guaitecas que contenía y a mi espalda el lago causante del rodado .Recuerdos ambos grabados a fuego en la memoria por lo grandiosos, y por supuesto, con el descanso, la historia.
A un lado del río vivía la familia Graffer con un hijo adoptivo y después de unos días del terremoto del 60 vino una gran sonajera de noche y se vino el cerro abajo. Quedo solamente el techo de la casa y Pancho Culebra quien tenía su rancho donde se construyó el lodge para contar lo que paso.
En el cauce del rodado venían creciendo los ciruelillos que llegaban a las rodillas así que sembrar y subir no presentaba mayor dificultad y con la novedad, esta minga fue el acontecimiento de ese verano. Por la noche nos toco noche de luna llena y estrellas que se podían coger con la mano, una de las más bellas de mi vida. La cena la proporciono la pesca de “chancharros” con lo que tuvimos un banquete (por supuesto con tarrito, un par de anzuelos, una tuerca y choritos de carnada). Cuando se terminaron las semillas nos dio una muestra que plante en un pedacito de quema, nos pasó a dejar al campo y siguió para Puerto Cisnes.
Que contraste recordar a este hombre acogedor, cariñoso, innovador, siempre con un “pase y acogiéndonos con un engañito para “el frio””y encontrarse con un letrero que dice:”Lodge Isla Magdalena, PROPIEDAD PRIVADA”
Que sabiduría tiene la vida, para nosotros todavía existe el deber de hospitalidad, una antigua tradición de la humanidad que lentamente va matando la codicia de la industria del turismo y la pobreza de nuestro tiempo que confía ciegamente en el dios dinero.
Don Hernán en sus últimos años decía que un campo en la Magdalena era un lujo que ya no podía darse, lo vendió dándole una oportunidad de verlo como un día lo soñó y la codicia nos dejo como mudo testigo la chimenea del lodge como mudo recuerdo de los sueños de aquellos que se aventuraron en la década de los 60.
Crecí con la consigna de que “con plata se compran huevos” y la Magdalena me enseño que sin la gallina que los empolle y luego los cuide no hay pollos y menos huevos. En el proceso quedan flacas, infladas de puro aire tibio que calienta y cumplida la saca vuelven por otra nidada. ¿Cómo tener su fe ciega en la vida si cada día nos alejamos más de la sabiduría de la naturaleza?
No me cabe duda que con el lodge todos ganaron, sin embargo no entendemos esa forma de ganar, duele ver tanto desperdicio donde la naturaleza nos regala con tanto esplendor.
En la parte más alta del rodado crecen tranquilos los ciruelillos con sus hermosas flores rojas ajenos a las idas y venidas del quehacer humano, a la orilla pasaron a mejor vida bajo las espadas de las moto-sierras.
Es la vida en la Magdalena.


martes, 22 de enero de 2013

Puerto Gaviota

Al sur de la Isla Magdalena se encuentra este puerto que más tiene de caleta que de puerto, sin embargo por su ubicación en la intersección de los canales Puyuhuapi sur y Moraleda es el lugar ideal para quienes quieran conocer y disfrutar de actividades marinas y de  pesca, guiados y acompañados por los pescadores locales. Pensé que podía ser una nueva primavera y así quería creerlo.
Los hijos aunque quieran no pueden hacer mucho por sus padres, Katia me ha hecho un gran regalo con su intento, pero vasto pasar frente a mi casa y ver la luz para saber que tu lugar en el mundo no lo puedes cambiar a pesar del dolor que ello conlleve.
No podemos cambiar el destino que trazo para cada uno la Divina Providencia.
Que así sea.

No más lagrimas

Dentro de los animales de mi padre había una vaca clavela oscura a la que llame Chocolate. Cada primavera esperaba la promesa de su cría, ya era vieja y me decía "debería venderla". No era mía, su dueño la quería para la bonitura y sufría con ella en el invierno.
Al volver después de un duro invierno no la vi más, hasta que la encontré muerta entre unos palos y ya no quedaban lagrimas.
Mire lo que quedaba de ella, me dije "no tendré que pensar más en que debía venderte y no te veré sufrir otro invierno" me embargo una paz sanadora y la deje ir.
Hoy cuando la veo en las fotos antiguas es fuente de alegría por los hermosos recuerdos de esperanza y compañía que dejo.
No somos tan distintos, espero que pronto se pueda decir de mi "ya no la veremos acarreando pa´su isla, sufriendo de incomprensión y fracasando en sus intentos" y puedan recordarme como la gringa loca de amor por su isla y sus canales esperando con paciencia el poder llegar a casa.
Como mi chocolate no veré una nueva primavera y habrá que quemar los zapatos del camino.

martes, 27 de noviembre de 2012

Isla Magdalena Experiencia de Colonos

Muchos de mis amigos me han dicho "me hubiera gustado irme de colono" o "que maravilloso debe ser vivir donde vives", bueno eso siempre es posible de hacerlo y los que lo han intentado han cosechados sus frutos.
Cuando se me planteo planificar un producto turístico para la temporada 2012-2013 como parte del trabajo de finalización del curso de gestión turística me dí a la tarea de ofrecer la experiencia tan deseada por amigos y conocidos  que querían conocer este maravilloso territorio.
Debo advertir que vivir aquí no es fácil, sólo que las dificultades son muy diferentes y por ello una experiencia de vida que nos hace valorar aquello que nos ha tocado en suerte, tanto la civilización como la naturaleza.
Isla Magdalena Cisnes, separada del continente por el canal Puyuhuapi en la comuna de Cisnes se origina en la necesidad de distinguirla esta isla Magdalena de la isla Magdalena de los pingüinos en Magallanes. Esta tiene más de 200.000 hectáreas, un volcán propio, lagos y bosques vírgenes, unos paisajes maravillosos y su puerto al sur, Puerto Gaviota que no pasa de ser una caleta de pasarelas.
Llegamos por primera vez en 1965, había una casa en ruinas que nos sirvió de refugio y tuvimos que  empezar de 0, en que fue dejarnos con los materiales en la playa y empezar.
En 1989, no quedaba más que los restos. El bosque nativo se había recuperado, la pesca de la merluza estaba en su apogeo y todo indicaba "progreso y actividad" en la zona.
En 2003 se empezó la construcción de la última casa y ella es la que te hace posible el poder conocer y pasar por esta experiencia sin la necesidad de acarrear tablas y maderas para construir, y si deseas quedarte, encontrar una cama y ducha, lujos soñados cuando desembarcamos con la decisión de quedarnos.
Recorrer el campo completo se demora aproximadamente tres días desfrutando los distintos paisajes que ofrece y aprendiendo a leer en el verde de la vegetación su historia. Tenemos playa, río, montaña, pesca y caminatas, un puerto maravilloso por su belleza y condición seguro para practicar todo tipo de deportes.
La aventura nos la da la naturaleza con sus sorpresas, un día nos pueden visitar garzas o cisnes, otras toninas o jagueles (variedades  de delfines), uno que otro lobo de mar o una familia de Quetros.
Las mareas nos presentan un paisaje siempre cambiante y nos traen sorpresas.

lunes, 23 de julio de 2012

RÍOS LIBRES

Esta no es una consigna, sino una convicción profunda en que nuestra libertad depende de su libertad.
Represar un río siempre es inundar un valle, la tierra y su vida, desalojar a su gente y volverla errante, matar su cultura volviéndola un recuerdo,y privar a nuestros descendientes de su patrimonio natural.
Las represas en el río Baker simplemente son una violación a un territorio que si bien no es reconocido todavía como Patrimonio de la Humanidad sería hora que primara la visión de futuro y se hiciese, porque es único y en esa condición se valora el patrimonio de toda la región de Aysen para hacer de ella un Oasis de desarrollo para sus habitantes y para el país.
Las represas sólo representan una oportunidad de negocio para quienes las construyen, venden tecnología obsoleta y cobran por los servicios. Marginalmente quedará una entrada mientras se construyan, escombros y destrucción por doquier, abandonando para siempre nuestra relación con una naturaleza indómita y el orgullo que nos ha caracterizado.
Como en Aysén somos tan pocos es dudoso el fin que tenga este intento pues es David contra Goliat.
En el Achibueno, el asunto es más complejo pues la Región completa aposto por una reinvención de parte de su potencial agrícola con el turismo, siendo este pequeño río un tesoro por el patrimonio natural que ha creado alrededor de su cause y es más, único que mantiene su flora y fauna en un estado saludable, lo que lo convierte en un tesoro natural.
Cuando la tecnología en ENRC era precaria se justificaban en parte las represas que además servían como acopio de agua para riego, pero destruir el patrimonio natural a estas alturas cuando hay alternativas es retrogrado, antieconómico e imperdonable.
Hoy la región del Maule crece lenta y segura con sus Rutas "Del Vino", "De los Conquistadores","De las Caletas", sus ciclovias y el ecoturismo creando fuentes de riquezas sustentables, conservando el patrimonio natural y cultural de la zona manteniendo nuestras raíces sanas,sin considerar que esta en el centro del país donde las distancias se pueden superar tan fácilmente.
 Cuando aprenderemos a valorar los tesoros de nuestro país.

jueves, 7 de junio de 2012

Los Esclavos de Poluqui

Hablar de esclavitud en estos tiempos de tanta modernidad parece absurdo, sin embargo en las faenas que se llevan a cabo en la patagonia del litoral es lo más cercano a ello.
Los esclavos son voluntarios y en gran parte prosedentes de isla Poluqui ,cercana a Calbuco, territorio propio de los mariscadores que se aventuraban por estas latitudes en busca de choros zapatos, cholgas y  choritos que eran procesados en las conserveras de Calbuco.
Luego se enrolaron en la pesca, extracción del loco y de cualquier producto del mar convertible en dinero, pero siempre buscando en el litoral de Aysén una fuente de ingreso que complemente sus entradas.
Así llego un contingente importante a trabajar a las empresas salmoneras de la región, en tareas esporádicas como la cosecha y la inyección.
No pertenecen a las plantas de las empresas, son contratados para las tareas especificas al día, en que sí hay trabajo, ese día se paga de acuerdo al mínimo, más porcentaje por cantidad, con un horario que se debe extender según los requerimiento de la empresa por los días que sea necesario. Sí no lo hay, reciben el sueldo mínimo, "sí te gusta te quedas y si no te vas", para que no te descuenten el valor de los pasajes debes estar al menos 30 días en estas condiciones. El tiempo ocupado en los traslados no se considera. Con los cambios de normativa se impuso un día de descanso, pagado al mínimo (sin derecho a comisión aunque hubiese trabajo); las horas extraordinarias se determinaron y se perdieron las compensaciones internas, el almuerzo en los casinos de la empresa contratista (como Fiordos) se suspendieron y las colaciones se hicieron "como y donde se pudo".
Donde no hubo una casa que pudiese albergarlos dando pensión, se recurrió a embarcaciones con habitabilidad osea en las que dormían, comían y sobrevivían por el tiempo que durase la faena, hacinados y aguantándose con la lancha amarrada a los módulos .En estos módulos  trabajaban  grupos de 12 o mas  personas.
Con la llegada de ISA está última modalidad se perpetuo incluyendo a las empresas de servicio estables como las de buzos que hacen manutención y extracción de la mortalidad (salmones que se mueren); y en la costa se lleno de micro- basurales escondidos entre las matas.
En la costa han ido reduciendo el consumo de servicios, se han acrecentado las dificultades y aún para estos trabajadores las bondades del desarrollo los abandona empeorando sus oportunidades día a día.
Algunos vienen a juntar sus" lukas" como dicen ellos, otros a ahorrar a la fuerza (todo para dentro) y otros a juntar para tomar, pero ninguno a mendigar.
Cada norma y cada "progreso" sólo ha significado más precariedad para todo el sistema.
En el transcurso del tiempo algunos se fueron quedando y es la gente que ha dado origen a los pueblos del litoral.